Solo necesito unos minutos, solo unos segundo para pensar. Quiero aclarar mis ideas, demostrarle a esta sociedad que no la necesito. Meditar sobre la situación y llegar a esa conclusión que tanto anhelo. Me acabaré mi cigarro sentada en el tejado, sin que nadie me moleste, sin que nadie se de cuenta de que estoy aquí. Relajarme i alejarme de esta sociedad que me oprime. De todas esas palabras que aunque parezcan no importarme, me afectan más de lo que yo misma creo. Temblando escribo estas palabras, y aunque las lágrimas recorran mis mejillas, no me impedirán terminarlas. Mientras escribo recuerdo el dolor que he acumulado estos años. Con solo una palabra me destruyeron, y yo misma me encargo de romper en pedazos más pequeños lo poco que queda de mi. Esa palabra que aunque quiera olvidar me persigue cada día. Me enfrento a ella, le digo que soy más fuerte, pero ¿a quién quiero engañar? Sigue ahí. Allá donde vaya, está ella, la causante de todo esto. Tan solo olvidarla y empezar de nuevo; pero es más complicado de lo que esperaba y no me quedan fuerzas para ello. Pensar que todo lo que me han dicho es mentira ya no funciona. Esas palabras se me grabaron a fuego en la piel. Cada vez es más difícil por que el causante de este dolor no son los demás, soy yo. Yo misma me destrozo la vida con señales que quedarán marcadas para siempre.
Pero he dejado de luchar contra ella, y aunque me queden muchas cosas por vivir, me limitaré a sobrevivir.
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