domingo, 20 de noviembre de 2011

Pensamientos sobre el tejado

Seguiré actuando como siempre, no cambiará nada. Aunque lo haya oído demasiadas veces, lo tengo asumido. Es lo que he elegido, y con lo que terminará todo. Perderé a muchas personas, pero no importa; no me importa. Se que me distanciaré poco a poco hasta el punto en que nadie me conozca; hasta que nadie me recuerde. Y aun así mostraré siempre una sonrisa, por que nadie recibirá el beneficio de verme llorar, por que nadie me verá sufrir. Llevaré mi máscara hasta la tumba, y ese día, continuaré con ella puesta. Tranquilos, fue elección propia, no sufro por ello. He llegado al punto en que me acabé creyendo mi propia fachada, ya ni yo misma recuerdo quien soy. Pero sigo sintiendo dolor, y aunque no lo creáis, me alegro por ello. Me demuestra que sigo sintiendo, que sigo viva. Lo necesito. Sin ello perdería la única razón por la que sé que sigo aquí, que no es fruto de mi imaginación, o que solo formo parte de un juego en el que soy controlada por una mente superior. Cada vez sonrío menos, cada vez me agobia más la idea de estar rodeada de gente, cada vez pienso más en lo que pasaría si todo terminase. Si se acabara de golpe. Si de un día para otro todo hubiera finalizado. ¿Alguien lloraría por mi? No lo creo, pero no me entristece la idea, solo significará que al final conseguí creerme mis propias palabras.

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